ÁNGEL PIÑERO TEJERO  I  ARQUITECTURA & DISEÑO 

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INFRAESTRUCTURA CULTURAL

PUENTE DE SAN TELMO, SEVILLA

Históricamente, la ciudad de Sevilla, por su carácter fluvial, siempre ha huido de las crecidas del río. Para ello se han construido infraestructuras como la zapata de Triana o las propias murallas de Sevilla, que intentan elevar la cota de la ciudad a un punto más seguro. Sin embargo, en el siglo XX, con motivo de la Expo del 92, se realizan muchas mejoras en la ciudad, entre las que se incluye cerrar el cauce vivo que atravesaba el centro. Actualmente es una dársena controlada, pero parece que una vez que está controlado el río, la ciudad le da la espalda. Se realizan al­gunas intervenciones de mejora de los bordes con la ade­cuación y tratamiento de algunos paseos, pero debido a la cota elevada de estos, apenas hay contacto con la lámina de agua, donde cobra importancia una de las zonas de es­tancia más populares del río: la zona de alrededor de Plaza de Armas, donde el contacto con la lámina de agua es mayor. 

La intervención se centra en una infraestructura que trata de acercar el río a la ciudad de nuevo y de generar nuevos espacios en la rivera del mismo. Para ello, se plantea una costura de las tres cotas más importantes de la ciudad: cota ciudad, cota paseo fluvial y cota del río, mediante plataformas habitadas que puedan suplir las necesidades y carencias de la orilla en cuanto actividad y uso sobre la lámina de agua, donde dichas plataformas pueden adquirir distintas formas, usos y adecuaciones, dependiendo de su localización y cotas a la que se adhiere, dotando al río de actividad en todo su recorrido en contacto con la cota de la ciudad.

 

La relación con el puente de San Telmo se produce a través de un acercamiento de nues­tra propuesta, produciendo un contacto mínimo en el que ambas construcciones son independientes entre sí, de ma­nera que si el proyecto ya no fuera necesario para la ciu­dad, la transformación del puente haya sido mínima. El con­tacto con el paseo fluvial se realiza mediante un cambio de pavimento del albero del paseo al entarimado de madera del proyecto. 

Se consigue, por tanto, dotar al río de una nueva realidad programática a través de una infraestructura concebida y pensada formalmente como une nueva escultura de la ciudad, sugeriendo además un camino de actuación de cara a otras ciudades.