ÁNGEL PIÑERO TEJERO  I  ARQUITECTURA & DISEÑO 

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FACULTAD DE COMUNICACIÓN

PUERTO DE SEVILLA

De forma progresiva, la ciudad de Sevilla ha podido ver cómo el puerto se ha ido convirtiendo en una zona cada vez más inexpugnable para los ciudadanos debido a su fuerte carácter privado. Se encuentra inmerso en un proceso de reconversión que pretende resolver no solamente la recomposición de la interfaz ciudad-puerto, sino también las propias deficiencias del espacio portuario: la accesibilidad a través del canal de navegación, la promoción de las actividades productivas en la zona de servicio, la captación y la diversificación de nuevos tráficos, el adecuado tratamiento de las cuestiones medioambientales, así como la reordenación de los espacios que se han quedado sin uso a causa del progresivo desplazamiento del puerto hacia el sur.

 

Recientemente se acaba de aprobar un nuevo planeamiento urbanístico para Sevilla, el cual, entre sus áreas de interés estratégico, sitúa un amplio sector de la zona de servicio del puerto con el fin de reincorporarlo a la dinámica urbana. Por su parte, siguiendo lo establecido en su plan director, redactado casi al mismo tiempo que el planeamiento urbanístico, el puerto ha comenzado a construir una nueva esclusa de acceso a la dársena y a ocupar los suelos destinados a las nuevas actividades logísticas. Con esta intervención se aborda de lleno este problema abriendo una gran brecha funcional a través de esa barrera que crea el puerto.

 

Para ello, se propone una Facultad de Comunicación que consiga conectar las naves del puerto con una parcela anexa, unidas entre sí mediante un paso subterráneo que consiga acercar el puerto a la ciudad y, por ende, el río a Sevilla. En la parcela exterior, se propone un edificio que acoja la parte administrativa de la facultad, así como los departamentos necesarios, todo ello alrededor de un gran patio central que se propone como inicio del trayecto hasta el corazón del puerto. 

 

La siguiente parada en el recorrido hacia el puerto se efectuaría en las naves de la Avenida de la Raza, cobrando importancia la piel exterior del edificio, donde se agranda el espesor de dicho muro con una crujía necesaria para albergar el nuevo aulario de la facultad, así como la dotación de servicios de restauración y cafetería. Recorriendo dicho subterráneo, encontramos también un salón de actos, pues una de las ideas principales del proyecto se centra en extraer de esa cota superior esos espacios que, por uso, deberían estar cerrados y chocando espacialmente con el resto de estancias de la facultad, como la biblioteca que, por su tamaño y espacialidad, requiere de unas zonas mucho más abiertas. 

 

El recorrido subterráneo acaba en las naves abovedadas donde, por su proximidad al río, se propone la parte más activa y distendida de la facultad, albergando platós, salas de edición, fotografía, informática y biblioteca, colonizando públicamente la actual privatización del puerto de Sevilla.

Se consigue, pues, superar esa muralla programática que supone la actividad portuaria en la ciudad, otorgando un nuevo funcionamiento de la misma y haciéndola partícipe de la reconocida actividad y ambiente que otorga el ciudadano sevillano y su historia.